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Salud mental
Factsheet 34 –Revisado en enero de 2004
Los problemas de salud mental pueden afectar a cualquier persona, pero parece que las personas con VIH tienen más probabilidades de experimentarlos, y más porque los grupos más afectados por VIH en el Reino Unido, hombres gay, refugiados y migrantes, y usuarios de drogas, ya tiene un riesgo mayor. Aunque ahora se observa con poca frecuencia, se sabe que la infección por VIH avanzada, por sí misma, causa problemas de salud mental. Son más habituales los sentimientos de malestar emocional agudo que a veces acompañan a efectos adversos de por vida y desórdenes mentales clínicos como la depresión y la ansiedad. Además, algunos fármacos anti-VIH pueden provocar alteraciones psicológicas.
Desórdenes mentales relacionados con el VIH
Se calcula que antes de que los tratamientos anti-VIH se usaran ampliamente, el 7% de las personas con infección por VIH avanzada desarrollaban demencia (véase Factsheet 10, Demencia, actualizada por última vez en junio de 2002). También en personas con enfermedad avanzada se han visto casos de manía. En cambio, es muy poco probable que las personas que han recibido fármacos anti-VIH desarrollen una de estas enfermedades como resultado directo de vivir con VIH.
Desórdenes emocionales
Hechos como recibir un diagnóstico VIH, una pérdida, la ruptura de una relación, problemas laborales o financieros, o tener que afrontar efectos secundarios del tratamiento, pueden conducir a sentimientos de profunda tristeza que son difíciles de manejar e interfieren en la capacidad de llevar el día a día.
En momentos así, el apoyo de la familia y los amigos pueden ser muy útiles. También lo puede ser la ayuda de un/a profesional como la que se obtiene a través de las líneas telefónicas sobre VIH u otras, o a través del counselling. Algunas personas también encuentran que las terapias complementarias, como la acupuntura, pueden aliviar alguno de estos síntomas de malestar emocional, aunque este tipo de tratamientos no suele ofrecerse en los centros de VIH.
Depresión
La depresión es una enfermedad clínica dos veces más común en personas con VIH que en la población general.
El detonante de una depresión puede ser una enfermedad o problemas sociales, sin embargo, no es infrecuente que éstas sean causas difícilmente identificables. Se caracteriza por la presencia, a diario y durante varias semanas, de la mayor parte o de todos los síntomas siguientes: ánimo bajo, apatía, concentración pobre, irritabilidad, insomnio, levantarse muy temprano o dormir demasiado, incapacidad para relajarse, ganancia o pérdida de peso, pérdida del placer en actividades cotidianas, sentimiento de baja autoestima, culpa excesiva y pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.
Si has recibido un diagnóstico de depresión, tu médico puede recomendarte que tomes fármacos antidepresivos, que alivian los síntomas de la depresión al alterar sustancias químicas en el cerebro que pueden influir en el ánimo y en el comportamiento. Pueden tardar algunas semanas en funcionar y pueden tener efectos secundarios.
Aunque se usan tres tipos de fármacos antidepresivos, tricíclicos, MAOI (siglas en inglés de inhibidores de la monoamina oxidasa) y SSRI, es muy posible que te ofrezcan uno de la clase de los SSRI (siglas en inglés de inhibidor selectivo de la reabsorción de serotonina), clase que incluye fármacos como fluoxetina (Prozac), puesto que tiene menos efectos secundarios e interacciones con otros fármacos. No es infrecuente que fármacos de esta clase causen problemas sexuales. El antidepresivo natural hierba de San Juan está contraindicado mientras se toma un inhibidor de la proteasa o un no análogo de nucleósido (ITINN).
La cantidad de tiempo que estés tomando antidepresivos variará según tus circunstancias particulares y aunque puede que empieces a sentirte mejor poco después de empezar a tomarlos, se recomienda permanecer en tratamiento durante al menos tres meses si es la primera vez que tienes depresión o más tiempo si se trata de una recurrencia.
Problemas de salud mental como efecto secundario del tratamiento
Se sabe que el fármaco anti-VIH efavirenz (Sustiva) puede causar alteraciones psicológicas. Algunas personas tienen dificultades para dormir, sueños vívidos o pesadillas. Otras personas han informado que tenían depresión sin ninguna otra causa aparente.
Ansiedad
La ansiedad es un sentimiento de pánico o aprensión, al que a menudo acompañan síntomas físicos como sudor, ritmo cardíaco acelerado, agitación, nerviosismo, dolor de cabeza y ataques de pánico. La ansiedad puede acompañar depresión o ser vista como un desorden por sí misma, a menudo causada por circunstancias que conducen al miedo, incertidumbre o inseguridad.
Si la ansiedad está causada por problemas de índole práctica, conseguir consejo, hablar de ello o acudir a un servicio de counselling puede ayudar. La ansiedad que acompaña a la depresión se alivia con fármacos antidepresivos. A algunas personas el masaje u otras terapias complementarias les ayuda a aliviar los síntomas de ansiedad.
Fármacos como las benzodiazepinas, incluido el Valium, se prescriben poco actualmente para tratamientos de larga duración puesto que causan adicción. Sin embargo, todavía se usan para tratar la ansiedad aguda durante periodos cortos de tiempo, sin problemas de dependencia a largo plazo.
Tratamientos psicológicos
A menudo las terapias farmacológicas para los problemas mentales funcionan mejor si se acompañan con intervenciones psicológicas diseñadas para ayudar a las personas a entender y controlar sus sentimientos, como por ejemplo la psicoterapia y la terapia de comportamiento cognitivo (CBT en sus siglas en inglés), que suelen implicar un curso corto de sesiones con un psicoterapeuta y un psicólogo.
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